La Columna B


A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.

V.·.M.·., QQ.·.HH.·.,

La Columna “B”

El Templo es el lugar donde nos reunimos los masones para realizar nuestros trabajos. Los límites simbólicos del templo se expanden por los cuatro puntos cardinales de toda la superficie de la Tierra elevándose hasta la bóveda celeste. Representando el microcosmos y el macrocosmos, es decir el cuerpo humano y el universo. Nuestro templo también alberga el espacio sagrado que denominamos logia en la que alegóricamente deseamos materializar la obra del Gran arquitecto del Universo.

La entrada al Templo Masónico se realiza a través de dos columnas situadas en el lado occidental del edificio simbólico. Ambas columnas representan el dualismo de nuestra naturaleza terrenal. La columna de la izquierda está identificada con la letra “B” en la cara del fuste que se orienta al interior del templo. Su capitel, en algunas logias, sostiene un globo terrestre que descansa sobre granadas y lirios cubiertos por una red. En su base se encuentra la piedra bruta que en nuestra logia se acompaña del mazo y el cincel.

La tradición describe que la columna es hueca y compartimentada en tres niveles porque en su fuste se guardan por orden ascendente los Tesoros del Templo, las herramientas de trabajo y el Libro de la Ley. Las granadas simbolizan a la masonería organizada y sus granos a cada uno de los masones. Los lirios simbolizan las virtudes del hombre y la red que cubre las granadas y los lirios representa los lazos espirituales que los unen.

La simbología del templo masónico se asocia al Templo del Rey Salomón que fue edificado con la ayuda de la maestría del arquitecto Hiram Habib. En el Primer Libro de los Reyes se narra la construcción de dicho templo y se describen concretamente las dos columnas de la entrada, desvelando que la columna de la izquierda recibió el nombre de Boaz.

Diversos estudios identifican a Boaz con el bisabuelo del Rey David que dio trabajo a la viuda Ruth antes de casarse con ella. Boaz también coincide la palabra sagrada que recibe el aprendiz al lado de la columna “B” y que significa “con él la fuerza”.

A partir del estudió de la simbología de la Columna “B” y de la lectura del Libro de Ruth podemos interpretar que dicha columna nos invita a trabajar en nuestro templo interior usando la fuerza que precisaremos para realizar correctamente los trabajos. El interior de la columna nos proporciona tres claves básicas para conseguir nuestro propósito.

En primer lugar el Libro de la Ley que contiene los derechos y obligaciones del hombre y que nos hace a todos iguales, sin distinciones. En segundo lugar los instrumentos de trabajo necesarios para desballestar nuestra piedra bruta, en nuestro caso el mazo (voluntad) el cincel (inteligencia) y la regla (la constancia). En tercer lugar los Tesoros del Templo que se destinan, en parte, para pagar los salarios de los aprendices.

El simbolismo de esta columna guarda una estrecha relación con el Aprendiz Masón, puesto que a su lado el neófito recibe durante su iniciación los signos, la palabra sagrada y el toque. La columna “B” también es el lugar donde los aprendices reciben su salario una vez terminados los trabajos a imagen de Ruth que recibía de Boaz su salario en forma de cereal al terminar su jornada.

La columna “B” es uno de los dos pilares que sostienen la bóveda de nuestro templo, es la columna de referencia para el aprendiz porque en su interior se esconde el método masónico que debemos seguir para progresar en el camino de la virtud. Algunos estudiosos han visualizado en la Columna “B” la fuerza del titán Atlas sosteniendo el ideal masónico que se materializa en el globo terrestre de su capitel.

Este aprendiz también aprecia un dualismo en dicha columna, identificando la riqueza de su interior con el espíritu del hombre y el aplomo exterior con el cuerpo material. Meditando sobre esta naturaleza dual de la Columna “B” también llegamos a descifrar un mensaje oculto que nos revela que las respuestas y las claves que buscamos se encuentran depositadas en nuestro interior. Adquirimos este convencimiento al comprender que la columna “B” nos representa a nosotros mismos en el umbral del camino iniciático.

He dicho V.·. M.·.

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